El recién nacido

Después del nacimiento, es momento de realizar pruebas al bebé para determinar su estado de salud.

Es el momento adecuado para observar malformaciones mayores y de cortar el cordón umbilical, una vez realizada la revisión, se pasa para realizarle el Test de Apgar, es un examen clínico que se le realiza al recién nacido para evaluar cinco parámetros fisioanatómicos simples, que son:

  • Tono muscular.
  • Esfuerzo respiratorio.
  • Frecuencia cardíaca.
  • Reflejos.
  • Color de la piel

Después se le cura el ombligo, se determina su grupo sanguíneo, se limpia, se mide y se pesa, siendo el peso aproximado en varones: 3,250 – 3,500 g y niñas: 3,000 – 3,250 g. Se comprueban sus reflejos y se anota el perímetro craneal para establecer, si los datos son normales respecto a su edad gestacional. Una vez terminado, se le administra vitamina K, para prevenir posibles hemorragias; un colirio o una pomada en los ojos, para prevenir la conjuntivitis neonatal, que puede contraer en el parto si la madre sufre alguna infección ginecológica; y una primera dosis de la vacuna de la hepatitis B.

Cuando el médico determine, que tanto la madre como el bebé no tienen complicación alguna, firma el alta y los dos pueden regresar a casa. Estando en casa es cuando surgen muchas dudas de cómo cuidar al bebé. Aquí unos consejos.

El bebé tiene un color amarillo, es debido a un exceso de bilirrubina en la sangre, porque el hígado aún esta inmaduro y no puede procesar bien esta sustancia. Por lo general se soluciona cuando se expone al bebé a la luz solar, pero no directamente al sol, con un paseo puede bastar.

Los bebés sufren de hipo, y se debe a que su diafragma, que es un musculo que regula la cantidad de aire que entra a los pulmones, aun no madura. El hipo deja de aparecer a partir de los 3 o 4 meses. Pero mientras desaparecen, se le puede ayudar dándole un poco de agua en el biberón, cambiarlo de posición, darle ligeros golpecitos en la espalda o arroparlo.

La posición en que a un bebé se le debe acostar es boca arriba, porque en esta posición disminuye el riesgo de muerte súbita. Pero si es propenso a vomitar, se le puede poner de lado la cabeza o acostarlo con una ligera inclinación.

A la hora de dormir, el bebé debe estar seguro y a gusto, con una temperatura agradable en el cuarto, con ropa cómoda, sin babero o accesorios que puedan ponerlo en riesgo. De preferencia ponerle un saco pijama para que lo abrigue y le permita moverse sin que se tape la cabeza con la ropa, puede ser peligroso porque aun no sabe destaparse.

Al principio, lo más cómodo puede ser que el bebé duerma en el mismo cuarto, para poder escuchar si llora, pero a partir del tercer mes, ya podrá estar adaptado a los horarios, porque ya puede distinguir entre el día y la noche y su organismo comenzará a habituarse a una rutina de sueño, se debe vigilar que el ambiente del cuarto sea limpio.

Es recomendable cambiar de postura al bebé a la hora de estar acostado, porque los huesos del cráneo aun están blandos y se le pueden deformar, aunque suele desaparecer con el tiempo, pero su sistema circulatorio aún esta inmaduro, si permanece mucho tiempo en la misma posición, puede que se le amorate, enrojezca o se le palidezca el área en que está descansando.

La frecuencia con que se le debe dar de comer, es cada 3 horas, aunque puede pedir antes, pero no siempre cuando llora es por hambre, se debe revisar que no esté mojado, tenga frío o calor, solo quiera compañía. Si se amamanta al bebé, a los 10 o 15 minutos se debe cambiar de pecho, para evitar dejar el pecho lleno de leche, y es recomendable que se empiece por el último que se le ofreció en la toma anterior.

El bebé puede vomitar un poco después de comer, ya sea que sea amamantando o con fórmula, se debe a que el aparto digestivo aún no está maduro, por eso es importante que coma semiincorporado, darle de comer despacio, dejarlo descansar, hacerlo que eructe y acostarlo en una posición de 30 grados, suele desaparecer a los 6 meses, de no ser así, se debe consultar con un especialista.

Los cólicos son muy comunes en los lactantes, y es por la inmadurez del aparato digestivo, para ayudarle, se necesita cambiar de posición, aplicarle un masaje en la pancita, haciendo una u invertida de derecha a izquierda para deslizar los gases hacia el colon. También se le pueden flexionar las piernas hacia el estómago, varias veces y despacio. De ser necesario, se debe consultar al médico para que le recete un medicamento.

La hora del baño del bebé, debe ser planeada, en una habitación con ambiente agradable, sin corrientes de aire, en una bañera infantil con el agua a 37 grados, para que no se queme, y tener todo a la mano para no descuidar al bebé. Sosteniéndole la cabeza, nuca y hombros con un brazo, y con el otro pasándole la esponja, teniendo mucho cuidado con el ombligo, por último la cabeza, y el baño no debe durar más de 3 minutos. Secarlo con suaves toques, sobre todo en los pliegues para evitar hongos e irritaciones.

El cambio del pañal es muy importante, se debe limpiar muy bien con el uso de toallitas húmedas, de adelante hacia atrás, dejando limpia el área genital, sobre todo en las niñas para evitar una infección, se le puede aplicar una crema a base de oxido de zinc, para prevenir rozaduras, de ser posible se le debe dejar un rato descubierto, para que la humedad no provoque hongos o irritaciones. Se le debe sujetar bien el pañal, para prevenir hernias umbilicales.

Los bebés tienen la piel excesivamente seca, debido a la adaptación de un ambiente acuoso en el que se desenvolvía durante la gestación a un ambiente mucho más seco, es por eso que se debe hidratar aplicando crema o aceite corporal infantil. También se puede añadir una pequeña cantidad al agua del baño para que ayude a la hidratación.

Con el ombligo se debe tener cuidados, no se le debe quitar la pinza que le pusieron en el hospital, solo se debe lavar con delicadeza y secar muy bien, sin frotar solo con toques suaves, dejando la zona un rato al aire. Se debe envolver con una gasa, una vez que se caiga entre el séptimo y décimo día, aplicar suero fisiológico durante un par de días, si tiene un color extraño o huelo mal, se debe llevar al bebé a urgencias, porque puede ser una infección.

Muchas veces, cuando se es madre primeriza, se suele vestir o abrigar en exceso al bebé, por temor de que se resfríe, pero siempre se debe vestir con ropa cómoda, que se pueda poner y quitar fácil, de preferencia de telas naturales como algodón, lino, etc., que no le quede ajustada y que no tenga accesorios que se desprendan y se meta a la boca. Y para saber si está demasiado abrigado, con solo tocarle la nuca, se sabrá, si esta húmeda, se debe destapar un poco.

Se tiene que tomar en cuenta que los recién nacidos, suelen tener las manos y los pies frescos, pero no helados, porque su sistema de termorregulación aún no es bueno y el organismo mantiene caliente las zonas vitales y no las extremidades.

Si el bebé estornuda mucho, es porque despeja sus vías respiratorias, es un reflejo típico, a menos de que esté acompañado de fiebre o síntomas de malestar, se debe consultar a un médico.

Desde el primer día, a menos de indicaciones contrarias, temperaturas extremas o clima poco apropiado, se puede pasear al bebé, de preferencia en las horas más templadas del día, llevando siempre un cambio de ropa, protector solar, si es época de lluvia un impermeable. Si hace frío, abrigar al bebé con un gorro y cubrir sus orejas, si hace calor un sombrero de tela fina y cubrir la carriola o cochecito.

El chupón o chupete, si aún la lactancia no está bien establecida no es conveniente dárselo, después, su uso debe ser moderado, utilizarlo solo cuando el bebé este nervioso, molesto o no pueda dormir, una vez que esté tranquilo o dormido, se debe retirar, para evitar que se acostumbre y no batallar para que lo deje. Al igual, si el bebé se chupa el dedo, solo dejar que de vez en cuando lo haga, ya que el dedo le proporciona placer, tranquilidad, consuelo, pero si recurre muy a menudo, es preferible cambiarlo por un chupón, así se evitará posible deformación de paladar, dientes y el dedo, y es más fácil de abandonar que el dedo.

Cuando el bebé llora, se tiene que comprobar que tenga sus necesidades cubiertas y no esté molesto, que su pañal este limpio y seco, que no tenga calor o frío, que no tenga hambre, que no tenga cólico, fiebre, si está todo bien, tal vez solo quiera compañía y quiera que lo abracen, acaricien y que lo calmen, esto es normal durante el primer año, y no hay riesgo de “malcriarlo”.

Los sobresaltos en los bebés son muy comunes, y se debe a que su sistema nervioso, aún no está bien desarrollado, es por eso que se deben evitar las voces, ruidos estridentes y cambios bruscos de posición, también, como aún no se acostumbrado a estar rodeado de aire, tiene sensación de vértigo, a medida que pasan los meses, los sobresaltos van disminuyendo cada vez más.

El desarrollo del bebé, es un proceso que se lleva paso a paso, y no se debe obligar o saltar, se debe dejar al ritmo del bebé, ya que cada uno es distinto y se desarrolla según van madurando o creciendo.

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