Infertilidad Masculina

De las parejas que están en edad reproductiva y que tienen dificultad para concebir o para llevar a buen término un embarazo, aproximadamente el 30 por ciento de los casos se debe a problemas de fertilidad en el hombre, otro 30 por ciento a problemas relacionados con la mujer y el resto corresponde a causas no explicadas o a factores múltiples que involucran a los dos miembros de la pareja.

A diferencia de las mujeres, la edad de los hombres no es un problema a la hora de tener hijos. Mientras la edad apropiada para que la mujer se embarace es de los 20 a los 34 años, para el hombre no es un factor tan influyente en la fertilidad. Pero sí existen otros condicionantes que pueden mermar la calidad del semen y, por tanto, frustrar las posibilidades de un embarazo.

La infertilidad masculina puede ser ocasionada por varias causas: desde factores anatómicos y genéticos, hasta factores ambientales o del entorno. Algunas son más comunes y otras en cambio se dan en un porcentaje muy reducido.

Problemas del sistema de regulación hormonal, son responsables de aproximadamente el 10% de los casos de infertilidad masculina. El cerebro tiene una importante función en las hormonas que regulan la producción de espermatozoides en los testículos. El hipotálamo libera la hormona gonadotropinas (GnRH), que estimula a la hipófisis a secretar otras dos hormonas: la Folículo Estimulante (FSH) y la Luteínizante (LH), que son las mismas en hombres y mujeres. En la mujer estimulan los ovarios y dan lugar a la ovulación, y en el varón estimulan los testículos para producir testosterona, llevado a cabo la producción de espermatozoides. Si el hipotálamo o la hipófisis son afectadas, la producción espermática baja (oligozoospermia), o no produce espermatozoides (azoospermia). Es una falla gonadal o del testículo por falta de estimulo hormonal, y tiene posibilidades de resolverse con terapia de remplazo hormonal, sobre todo la olidozoospermia.

Los problemas que puedan presentar los propios espermatozoides, ya sea por un bajo número de ellos (el recuento normal se establece en 20 millones por milímetro de semen); o por falta de movilidad.

Problemas de eyaculación, los hombres pueden presentar una obstrucción en el conducto eyaculador que impide a los espermatozoides entrar en el fluido de la eyaculación. Esto sucede si los conductos deferentes y el epidídimo están obstruidos o dañados.

Eyaculación retrógrada, una condición en la cual el esperma entra en la vejiga, en lugar de salir por el pene a través de la eyaculación. Aunque también una infección, lesiones, diabetes y problemas neurológicos, defectos congénitos podrían causar también problemas de eyaculación. Normalmente no hay ningún síntoma, pero si se tiene eyaculación retrógrada, se podría notar la orina algo turbia o que no se eyacula después de un orgasmo. La cirugía puede reparar la obstrucción.

Varicocele

El varicocele son venas dilatadas, similares a las várices, en el escroto. Esta condición aumenta la temperatura de los testículos, lo cual puede afectar la producción de espermatozoides. La mayoría de los hombres no presenta ningún síntoma, pero algunos pueden sentir dolor en el escroto que varía de ligero a intenso, especialmente luego de estar sentado, de pie o haber hecho ejercicio por largo tiempo. Se puede detectar con una revisión física o un ultrasonido. La cirugía puede reparar el varicocele.

Alergia al esperma

El organismo puede desarrollar anticuerpos que reduzcan la motilidad o incluso maten a los propios espermatozoides, la mayoría de las veces después de una vasectomía, una torsión testicular (donde el testículo se tuerce dentro del escroto), una infección o un traumatismo.

Para lograr un embarazo con este padecimiento puede ser la inseminación artificial, técnicas de reproducción asistida o los fármacos a base de corticoides a veces se utilizan para inhibir los anticuerpos del semen pero muchos médicos no los recomiendan debido a sus efectos colaterales.

La infertilidad se hereda

Cuando la infertilidad es de origen genético, como en las mutaciones o las microdelecciones que afectan a genes relacionados con la producción de espermatozoides, sí se pueden heredar los problemas de fertilidad, y a su vez, transmitir a los hijos.

También existen otras causas externas que pueden disminuir la calidad del semen, y que el hombre puede evitar.

El aumento de la temperatura de los testículos afecta a la fertilidad. Los testículos están separados del resto del cuerpo, unidos únicamente por la bolsa escrotal, precisamente para mantener una temperatura dos grados menor que la del resto. Por ello, el aumento de temperatura en los testículos de manera prolongada y constante, como por el uso habitual de ropa interior ajustada o por la exposición constante al calor por motivos laborales o profesionales, afecta a la producción de espermatozoides.

El consumo excesivo de bebidas alcohólicas, además de causar daño en múltiples órganos del cuerpo humano, también actúa sobre el eje hipotálamo-hipófisis-testicular. Los niveles de testosterona se ven afectados, así como la calidad y cantidad de los espermatozoides.

Algunos medicamentos pueden causar infertilidad, especialmente los fármacos empleados en el tratamiento contra el cáncer, que alteran parcial o definitivamente la función testicular y, por tanto, la producción de espermatozoides. Actualmente, existen medios para que los pacientes con cáncer puedan congelar sus espermatozoides antes de la quimioterapia para que no se vean afectados. La terapia de reemplazo de la testosterona o para tratar la artritis, para controlar la presión alta, para tratar la depresión, los trastornos digestivos.

La obesidad, el sobrepeso y una dieta poco equilibrada están relacionados con una menor producción de espermatozoides. Una dieta pobre en antioxidantes (vitaminas E, A, C, B-12, carnitina, arginina, selenio, etc.) actúa negativamente sobre el ADN espermático. Otro importante micronutriente es el folato, esencial en el desarrollo de las células germinales, entre otras funciones.

El estrés influye en la producción de espermatozoides. Las situaciones de estrés tienen repercusión en la actividad hormonal, y ésta a su vez regula la función testicular, con lo cual sí que puede disminuir la producción de espermatozoides.

El tabaco, unido al consumo excesivo de alcohol, multiplica los efectos negativos sobre el sistema reproductor masculino. Son numerosos los estudios que hablan de la capacidad mutagénica de los compuestos del tabaco sobre las células germinales.

Usar drogas ilegales, tomar esteroides y anabólicos, estar expuesto a toxinas como pesticidas, o plomo, uno o dos de los testículos no descendieron cuando eran bebé o niño, tener una hernia en la ingle, se ha tenido enfermedades de transmisión sexual como la gonorrea o clamidia, tener diabetes o hipertensión.

La edad en el hombre no es tan determinante como en el caso de la mujer, ya que la producción de espermatozoides se mantiene hasta edades bastante avanzadas. Aún así, sí está descrito que, con el aumento de la edad, en los varones va disminuyendo la producción de espermatozoides.

Un especialista en fertilidad, generalmente querrá examinar a la pareja que busca un embarazo. Si el análisis inicial de semen no es normal, o si hay algo en el historial médico o reproductivo que indica que es necesario llevar a cabo una revisión más exhaustiva. Por lo general es un urólogo u otro especialista en reproducción quien puede orientar y recomendar un tratamiento donde la pareja decida qué tipo de tratamiento reproductivo llevar a cabo.

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