El Niño Y Su Amigo Imaginario

Los amigos imaginarios son entes creados por los niños de entre 2 y 5 años con los tienen una interacción social y se relacionan emocionalmente. Le puede ocurrir al 50% de los niños. Eso no significa, en ningún caso, que estos amiguitos invisibles tengan que estar presentes en sus vidas todo ese tiempo; lo normal es que se vayan y vuelvan de forma intermitente, que se sustituyan unos por otros o que desaparezcan de forma definitiva en unas cuantas semanas o meses. El amigo imaginario puede ser un osito de peluche, un soldadito, cosas, animales, tienen determinadas características emocionales y sociales.

Muchos niños empiezan a desarrollar un mundo de fantasía paralelo a la realidad en que viven. Siendo una etapa completamente normal. Usualmente, los niños pueden describir detalladamente a su amigo imaginario, si el niño no siente que lo juzgan por esta razón, es normal que el niño se sienta orgulloso de su amigo imaginario y que le guste compartir con otros las experiencias con él.

El amigo imaginario le ayudará a expresar sus miedos, sus alegrías, sus inquietudes y sus más profundos deseos. Los niños son conscientes del mundo real, pero a esa edad aun les cuesta asimilarlo y aceptarlo tal como es. Es por eso que ellos crean un mundo donde todo es posible, permitido y solucionado. A esta etapa se le llama pensamiento mágico de los niños.

Con el amigo imaginario, los niños proyectan sus conflictos, miedos y fobias delante de nuevas situaciones, como la de tener que abandonar el pañal, ir a la guardería o a la escuela, a cambiarse de casa, o a tener que enfrentar algún reto o realidad diferente.

Aspectos positivos

  • Ayuda a que los niños liberen sus sentimientos y proyecten sus conflictos y miedos.
  • Desarrollan habilidades sociales. Los juegos, la interacción y la presencia del otro, aunque sea imaginario, lo ayuda a practicar habilidades sociales para luego poner en práctica con seres reales.
  • Los ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva y hasta a entender el concepto de la empatía.
  • Desarrollan la creatividad.
  • Permite que los niños se entretengan aunque no cuenten con la presencia de otra persona en ese momento.
  • Entienden de mejor manera el punto de vista de la otra persona, en este caso, lo de su amigo imaginario.

En un estudio reciente, se ha demostrado, que aquellos niños que tienen compañeros imaginarios de juego desarrollan más tareas cognitivas. Su lenguaje interno ayuda a desarrollar la capacidad de pensar por medio de tareas cognitivas. Tienen más probabilidades de resolver problemas y están mejor equipados para las interacciones sociales de la vida real, tanto como niños, y más adelante cuando sean adultos.

Los padres deben estar consientes de que es un proceso normal, por el cual ellos deben tener una reacción natural, y aunque el mundo y el amigo imaginario del niño parezcan graciosos, no se debe participar, ni estimular, ni tampoco reprimir a los niños para que sigan jugando y conversando con su amigo. De esta forma se conocerá mejor al niño, es aconsejable que se le observe discretamente, para deducir de sus conversaciones con el amigo alguna necesidad o deseo emergente, y saber si su amigo es bueno o malo. No se debe reaccionar violentamente ni calificar a los niños como anormales, eso puede herirle a tal punto que evitará charlar con su amigo delante de los demás, sino que es mejor respetarlos e incluso participar pasivamente.

Es recomendable controlar el tiempo que el niño está con su amigo diariamente, Conviene que el niño también tenga tiempo para jugar con otros niños, y con sus padres. Se debe aumentar los cuidados con las ventanas y con objetos que ofrezcan algún riesgo, ya que en su imaginación pueden crear juegos que los puedan poner en riesgo: El niño puede desear volar como superman, y la niña puede creer que puede volar con un paraguas, para imitar a Mary Poppins.

Si se observa que la “amistad”se ha vuelto tan intensa que está aislado y no desarrolla otras relaciones. Si es así, se debe intentar buscar actividades para que juegue y aprenda a divertirse con amigos reales: llevándolo al parque, participando en sus juegos, invitar a otros niños a casa. No existen razones para alarmarse. El niño no sufre problemas mentales, ni vive situaciones sobrenaturales. El niño está sano. Del mismo modo en que llegan los amigos imaginarios, se van y desaparecen con el tiempo.

Pero, en general, la existencia de su amigo imaginario solo debe ser preocupante si lo sigue manteniendo más allá de los 8 o 9 años, si dice que su amigo imaginario le pega mucho, si el niño dice que el amigo imaginario le hace hacer cosas extrañas o preocupantes. Le impida cumplir con sus tareas y compromisos cotidianos, de igual forma se deberá buscar ayuda y apoyo de un especialista. Ya que situaciones como esas podrían generar otros problemas.

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