Los Cólicos De Los Bebés

Un bebé con cólico tiende a estar sensible a cualquier tipo estimulación. Si las personas a su alrededor están preocupadas, ansiosas o “con nervios”, los bebés pueden percibirlo y llorar aún más. El cólico no es una enfermedad y no le hará daño al bebé a largo plazo, pero resulta difícil de sobrellevar, tanto para los bebés como para los papás.

El cólico suele manifestarse cuando un bebé tiene entre 2 y 3 semanas de edad. Mientras que los bebés normalmente lloran cuando están mojados, hambrientos, asustados o cansados, un bebé que padece cólico llora excesivamente, a menudo a la misma hora cada día, que suele ser con frecuencia hacia el final de la tarde o por la noche.

Si el bebé tiene cólico, podría también mostrar señales de que tiene gases en el estómago. Los gases no causan cólico. Sin embargo, algunos bebés que padecen cólicos también sufren mucho de gases. Quizás se pueda notar que apriete sus deditos, arquee la espalda, y se sonroje, al mismo tiempo que estira o levanta las piernas y suelta gases mientras llora. Algunas veces se sentirá mejor después de liberar los gases o evacuar.

El cólico suele intensificarse alrededor de las 6 semanas de edad, y mejorar notablemente entre los 3 y 4 meses. Del 80 al 90 por ciento de los bebés superan el cólico cuando cumplen los 4 meses. El porcentaje restante podría tomar un mes más para superarlo.

Causas de los cólicos

El cólico del bebé lactante es todavía una incógnita para la ciencia médica porque no se ha hallado una causa específica que lo desencadene, por tanto, no existen medicinas, ni soluciones efectivas. Sin embargo, es recomendable tomar una serie de medidas preventivas tanto si el bebé se alimenta de leche materna como si toma biberón.

Después de la alimentación, el bebé podría mostrar signos de incomodidad y dolor producto de los cólicos. La forma en que recibe el alimento podría ocasionarle la entrada accidental de gases en el estómago y las consecuentes molestias.

Algunos investigadores dicen que algunas veces el cólico es causado por un desequilibrio de la bacteria saludable en el intestino. Los estudios han demostrado que los bebés que padecen cólico tienen una microflora intestinal diferente a la de los bebés que no sufren de cólico. De modo que tratar el cólico con probióticos en particular el denominado Lactobacillus reuteri, ha ayudado a reducir los síntomas del cólico en algunos bebés.

Para prevenir los cólicos del bebé se pueden hacer varias cosas:

Para ayudarle a eliminar los gases, una vez después de terminar de amamantar, se debe poner el bebé en posición vertical, y darle golpecitos en la espalda, seguido de masajes.

Aseo nasal, en el caso de que el niño no esté respirando por la nariz, esto provoca cólicos porque si la nariz está tapada, al comer aumentará la entrada de aire provocándole gases.

Es aconsejable que la madre evite productos lácteos, estimulantes como el chocolate y la cafeína, frijoles, nopales, brócoli, lechuga y otros alimentos que produzcan gases, ya que la alimentación de la madre influye en la aparición de cólicos.

Se debe cambiar al bebé de posición frecuentemente y cargarlo en posición vertical ya que ayuda al movimiento de los gases y disminuyen la acidez.

Durante la lactancia, a leche materna inicial de un pecho, es distinta a la final; la primera es más aguada mientras que la segunda contiene más calorías y grasa. Si se le permite al bebé terminar con el primer pecho, antes de ofrecerle el segundo, se pueden reducir los cólicos.

Se debe mantener al bebé sentado mientras se alimenta. En esta posición es menos probable la entrada de gases.

Si se alimenta con biberón, se debe mantener elevado, revisar el orificio de salida del biberón. Si es muy grande, puede que el bebé esté tomando la leche demasiado rápido y tragando gases en el proceso, o escoger mamilas anticólicos, que ayudan a que el bebé trague menos aire durante la toma. Evitar la alimentación en exceso o una ingesta demasiado rápida.

Luego de la alimentación, se puede colocar al bebé boca abajo y dar suaves palmadas a su espalda para extraer los gases. También se pueden dar leves masajes en el abdomen.

Consejos para calmar los cólicos del bebé:

La mejor postura para calmar al bebé con cólicos es manteniendo al bebé incorporado, con la cabeza elevada, sobre el hombro de quien lo sostiene. Otros bebés se calman boca abajo. Se puede colocar al bebé sobre el antebrazo o sobre las rodillas.

Es preferible alimentar al bebé con leche materna. La leche de fórmula causa más gases.

El calor ayuda a aliviar los cólicos del lactante, se puede reducir la intensidad del llanto del bebé con cólicos aplicando un poco de calor sobre su piel. Colocar al bebé sobre una bolsa de agua templada o cubrirle con una manta previamente calentada puede servir para aliviar su llanto.

Muchos padres intentan dar masajes en el abdomen del bebé, con su propia mano o flexionando los muslos del bebé sobre sus intestinos. Ambas cosas pueden ayudar a ventosear al bebé si lo necesita.

Medicamento, algunos padres optan por dar antiflatulentos, pero estos medicamentos y todos lo que se le dé a un bebé deben estar prescritos por el pediatra.

Infusión de hierbas, también se puede optar por una infusión de hiervas coma la manzanilla, pero se tiene que tener cuidado en la cantidad que se le dé al bebé.

Tomarlo en los brazos. Está comprobado que los bebés cuyos padres les toman en brazos a menudo (tanto si lloran como si no lo hacen) son más tranquilos y lloran menos, no sólo durante los primeros meses sino más adelante. Lo importante en esta situación es manejar todo con calma y así poder ayudar al bebé.

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